lunes, 14 de octubre de 2013

COMPARTIR


Nos gustaría empezar con el hábito de COMPARTIR.
Como hemos comentado anteriormente desde pequeños los niños están expuestos a la socialización y el cambio de entrar al colegio o de tener un hermano en casa les hace entrar en una especie de crisis, donde están presentes los gritos, los lloros, y donde reclaman más atención por parte del maestro, de los padres, abuelos... pero para que los niños empiezan a descubrir el arte de compartir deberemos enseñarles, motivarles, premiarles para que vayan adquiriendo este hábito que es imprescindible para tener una buena convivencia.

Como he dicho, los niños desde pequeños muestran una conducta egoísta, no entienden porque tienen que compartir sus juguetes con otros niños, o porque sus padres a veces están con otras personas que no son ellos. Para que los niños vayan adquiriendo este hábito deberemos incorporar rutinas, juegos, canciones... para que poco a poco y sin darse cuenta vayan asimilado estas conductas, Pero no debemos olvidar que son niños y no debemos recriminarles todo el tiempo que no comparten, poco a poco lo irán aprendiendo, si sabemos marcar unas pautas y siendo nosotros mismos buenos ejemplos para ellos.
Por ejemplo, podemos realizar en el aula y en casa juegos, donde compartir sea divertido, como cuidar un peluche. En casa si son dos hermanos podemos decirles que cada rato cuida uno al peluche, los dos deben mimarlo, "alimentarlo", dormirle... esta actividad también puede servir en el aula. O por ejemplo plantar juntos una planta, así también estaremos enseñándoles otros hábitos y valores como cuidar el medio ámbiente. 
También podemos servirnos de programas educativos para que los niños al mismo tiempo que ven sus dibujos apredan este hábito, como por ejemplo pocoyó.



Podemos servirnos de muchas situaciones que nos encontramos a lo largo del día para potenciar este hábito, como preparar de vez en cuando alguna merienda con amigos para que así compartan su tiempo, su comida, el espacio... también podemos emplear el refuerzo positivo, como por ejemplo cuando veamos que hacen alguna cosa bien decírselo, así estaremos motivando que lo vuelva a hacer.

Como veis hemos visto varias formas de desarrollar este hábito, pero no hay que olvidar que es un camino largo, y que alguna vez nos costará más que otra, pero estamos seguras que con la ayuda de todos, el niño poco a poco le gustará compartir.


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